
Surgida en el siglo XIX, con fundamentos en los fenómenos físicos relacionados con la luz y el color, el puntillismo es una técnica pictórica que consiste en aplicar pequeños puntos que, según se agrupen, producen efectos de contraste, volumen y vibración cromática. En ‘Honekami’ este recurso se traslada a la animación tradicional. Cuadro a cuadro, superponiendo capas, los fotogramas puntillistas en movimiento disponen la imagen a partir de la percepción del espectador, donde los conjuntos de puntos se integran visualmente.
En el cortometraje de 2021 ‘Honekami’, se muestra el proceso de luto, duelo y los recuerdos de una niña en una aldea costera japonesa tras fallecer su padre —basado en experiencias propias de la directora—. La animación está realizada a mano y cada imagen ejecutada mediante la técnica de puntillismo —con plumones delgados sobre hojas de papel—, representando paisajes diurnos de las islas, un faro alumbrando el mar de noche, los interiores coloridos del hogar y la ceremonia funeraria de cremación. En cada una de estas escenas podemos apreciar las aplicaciones de este procedimiento.
El punto es la unidad fundamental del lenguaje visual. Existe una correspondencia entre esto y el ritual —de tradición budista— en el que el cuerpo del difunto es reducido a cenizas, a partículas diminutas. Los huesos desintegrándose se representan de manera acromática como puntos blancos sobre un fondo negro —contrario al resto de la película—, además del carácter fúnebre y etéreo, esto es así porque no pertenece a un recuerdo observado.
Mediante el método puntillista —monocromático o policromático— se puede lograr sensación de volumen, degradado y claroscuro colocando los puntos muy juntos para las zonas oscuras y cada vez más separados hacia las áreas iluminadas. Podemos apreciar esto en la forma en la que se representan las áreas verdes montañosas en los paisajes de la película donde los tonos oscuros de verde se agrupan en la base y del mismo lado de cada monte y se dispersan en tonos más claros hacia la otra dirección.
Para algunas figuras, la técnica puntillista sirve para delinear las formas, ya que una secuencia de puntos uno tras otro crea una línea. Así están contorneados los rostros humanos de la animación.
A pesar de compartir algunas características con el impresionismo en la expresión de la luz y el ambiente de un paisaje durante un momento preciso, el color no se mezcla ni en la paleta de pinturas ni en el lienzo. En el puntillismo, el proceso es más meticuloso y se coloca un punto junto a otro, combinándose en la retina del espectador. De este modo, por ejemplo, los azules y amarillos se perciben como verde.
Por su parte, los efectos de vibración luminosa se crean mediante el uso de colores complementarios o contrastantes que se fusionan en la retina del ojo y el color adquiere mayor intensidad. Para lograrlo, se colocan algunos puntos de morado en el amarillo, de naranja en el azul, de rojo en el verde —y viceversa—.
Si bien este corto independiente no busca alcanzar en cada cuadro de animación la complejidad técnica de las obras maestras —cuadros como los de Georges Seurat, que llevan los estudios divisionistas a su máxima expresión—, podemos encontrar presentes estas dinámicas.
Todos estos fenómenos son perceptibles al observar una obra en directo y se logran trasladar en buena medida a los formatos vistos a través de una pantalla.
‘Honekami’ es un cortometraje íntimo que utiliza la técnica puntillista para representar las memorias visuales a través de la forma y el color. A nivel conceptual, los puntos se agrupan igual que los recuerdos y las experiencias de vida se subdividen en fragmentos. En la ejecución técnica resulta un ejercicio dedicado, elaborado meticulosamente siguiendo los principios del puntillismo aprovechando las posibilidades de la animación tradicional.
En el cortometraje de 2021 ‘Honekami’, se muestra el proceso de luto, duelo y los recuerdos de una niña en una aldea costera japonesa tras fallecer su padre —basado en experiencias propias de la directora—. La animación está realizada a mano y cada imagen ejecutada mediante la técnica de puntillismo —con plumones delgados sobre hojas de papel—, representando paisajes diurnos de las islas, un faro alumbrando el mar de noche, los interiores coloridos del hogar y la ceremonia funeraria de cremación. En cada una de estas escenas podemos apreciar las aplicaciones de este procedimiento.
El punto es la unidad fundamental del lenguaje visual. Existe una correspondencia entre esto y el ritual —de tradición budista— en el que el cuerpo del difunto es reducido a cenizas, a partículas diminutas. Los huesos desintegrándose se representan de manera acromática como puntos blancos sobre un fondo negro —contrario al resto de la película—, además del carácter fúnebre y etéreo, esto es así porque no pertenece a un recuerdo observado.
Mediante el método puntillista —monocromático o policromático— se puede lograr sensación de volumen, degradado y claroscuro colocando los puntos muy juntos para las zonas oscuras y cada vez más separados hacia las áreas iluminadas. Podemos apreciar esto en la forma en la que se representan las áreas verdes montañosas en los paisajes de la película donde los tonos oscuros de verde se agrupan en la base y del mismo lado de cada monte y se dispersan en tonos más claros hacia la otra dirección.
Para algunas figuras, la técnica puntillista sirve para delinear las formas, ya que una secuencia de puntos uno tras otro crea una línea. Así están contorneados los rostros humanos de la animación.
A pesar de compartir algunas características con el impresionismo en la expresión de la luz y el ambiente de un paisaje durante un momento preciso, el color no se mezcla ni en la paleta de pinturas ni en el lienzo. En el puntillismo, el proceso es más meticuloso y se coloca un punto junto a otro, combinándose en la retina del espectador. De este modo, por ejemplo, los azules y amarillos se perciben como verde.
Por su parte, los efectos de vibración luminosa se crean mediante el uso de colores complementarios o contrastantes que se fusionan en la retina del ojo y el color adquiere mayor intensidad. Para lograrlo, se colocan algunos puntos de morado en el amarillo, de naranja en el azul, de rojo en el verde —y viceversa—.
Si bien este corto independiente no busca alcanzar en cada cuadro de animación la complejidad técnica de las obras maestras —cuadros como los de Georges Seurat, que llevan los estudios divisionistas a su máxima expresión—, podemos encontrar presentes estas dinámicas.
Todos estos fenómenos son perceptibles al observar una obra en directo y se logran trasladar en buena medida a los formatos vistos a través de una pantalla.
‘Honekami’ es un cortometraje íntimo que utiliza la técnica puntillista para representar las memorias visuales a través de la forma y el color. A nivel conceptual, los puntos se agrupan igual que los recuerdos y las experiencias de vida se subdividen en fragmentos. En la ejecución técnica resulta un ejercicio dedicado, elaborado meticulosamente siguiendo los principios del puntillismo aprovechando las posibilidades de la animación tradicional.