Expresionismo abstracto: ‘Hal Quits’ (Malcolm in the Middle)

 

El expresionismo abstracto es uno de los movimientos artísticos de vanguardia del siglo XX —surgido en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial—, caracterizado por el uso de salpicaduras enérgicas, escurrimientos y pintura embarrada sobre el lienzo sin una intención figurativa, sin orden ni procesos racionales durante la creación de una obra, para centrarse en la manifestación emocional a través de la acción. Esta corriente se enfoca también en lo imprevisible, va en contra de lo establecido en épocas anteriores, buscando liberar el inconsciente. Durante una crisis existencial de la mediana edad, el personaje de Hal —oficinista, padre de familia con cuatro hijos— renuncia a su aburrido y tedioso empleo para dedicar su tiempo a pintar bajo este estilo.


En el capítulo de 2001 ‘Hal Quits’ de la serie ‘Malcolm in the Middle’, Hal solicita una licencia médica —fingida— después de tener un colapso mental ante la realidad laboral de su vida como administrador de sistemas de bajo nivel para una empresa en la que lleva décadas laborando. Decide cambiar esa rutina de tareas repetitivas y monótonas —una necesidad odiada para mantener a su familia— para seguir “algo” que tiene en mente desde hace tiempo, relacionado con una pintura. De esta manera se nos presenta todo un proceso de introspección activo, su garaje se convierte en el estudio improvisado para una catarsis, tan humorística como simbólica, con la que él podrá exteriorizar sus sentimientos más sinceros.


El cuadro se muestra completo por primera y única vez antes de que Hal empiece a pintar: ocupa casi todo el alto y ancho de la cochera, colocado de tal manera que tiene suficiente espacio hacia el frente para recibir el impacto de las diferentes técnicas del expresionismo abstracto. Los artistas de este movimiento requieren superficies de grandes dimensiones y un amplio lugar de trabajo para su actividad.

La naturaleza abstracta de la obra queda de manifiesto desde un inicio. Ese “algo” que lleva pintando dentro de su mente por años, que debe sacarlo de su cabeza, no se trata de una creación figurativa y su concepción es descrita vagamente: “cada línea, cada trazo, cada mancha, el flamante carmesí, los tímidos tonos del azul, los casi subliminales tonos de anaranjado” —en el doblaje latino—. La obra completa nunca es visible para el espectador, insistiendo en la importancia del proceso como parte de la pieza resultante.

El action painting —que es tanto técnica como corriente artística— define al lienzo como un espacio de acción y los movimientos del artista son el principal elemento, el comportamiento es espontáneo y muchas veces frenético, asociado con términos de la danza o trances de los estados alterados de conciencia. Hal realiza estos ejercicios con distintos pinceles y brochas de un lado a otro de su garaje.

El dripping, cuyo principal exponente es Jackson Pollock, consiste en dejar gotear un contenedor de pintura o esparcirlo directamente de su recipiente con cualquier instrumento, incluidas las propias manos, para obtener gestos diversos de la impresión de tinta sobre la tela extendida. En el episodio observamos cómo los colores son derramados directo de las latas, reventados en globos llenos de tinta, salpicados con las manos en todas direcciones.

También podemos observar un paralelismo con el arte de Niki de Saint-Phalle: ella colocaba los botes en una tabla sobre el cuadro para después dispararles con un rifle y dejar que cada descarga ejecutara el trazo; él dispara con pistolas de agua cargadas de colores.

De manera similar al performance conocido como antropometría de Yves Klein —quien usaba modelos femeninos—, Hal se desnuda para bañarse completamente en pintura azul e imprimir su cuerpo contra el lienzo.

Así como se van soltando los sentimientos contenidos, incremente su exaltación en la labor creativa, llegando a ser una obsesión benéfica. Cuando la liberación emocional se logra, la obra maestra está finalmente terminada.


El expresionismo abstracto no busca representar, no solo se pinta una imagen, es un proceso que manifiesta sensibilidades a través de la libertad realizando una acción artística. La actividad es tan importante como el producto final y las obras por sí mismas evocan a ese proceso de creación. En ‘Hal Quits’ nunca vemos la pintura concluida, pero se reconoce la belleza en ella y en el trabajo catártico del artista, junto con su desarrollo emocional.