Anamorfosis: ‘Anamorph’


La anamorfosis es una técnica de representación basada en el uso de la perspectiva forzada, de tal manera que, desde cierto punto de vista —por ejemplo, frontal— algunas figuras lucen alargadas o distorsionadas; pero desde otro ángulo oblicuo respecto a la imagen o mediante un espejo cilíndrico, esas formas se condensan y ajustan, revelando así la composición completa de la obra. A lo largo de la historia del arte podemos apreciar el uso de este recurso para colocar mensajes o elementos ocultos a simple vista —a menudo, símbolos que se oponen entre sí—. En la película ‘Anamorph’, un asesino serial dispone las escenas del crimen con un alto grado de organización y detalle —además de mostrar una fascinación por el lenguaje visual artístico—, dejando pistas sobre la naturaleza de sus actos.

En la cinta de 2007 ‘Anamorph’, un detective está asignado al caso de un asesino en serie metódico, con una estética siniestra. Cada homicidio es descubierto como un elaborado montaje de grandes dimensiones. Tan obsesivo como perturbador, este psicópata planea incluso una exposición en una galería —nada ilegal es exhibido— con estudios derivados de sus crímenes, por supuesto, de forma anónima y clandestina. La policía deberá recurrir a la asesoría de curadores de arte para descubrir que las evidencias poseen claves anticipadas, escondidas con la técnica de anamorfosis.

Con cada víctima podemos identificar conceptos del lenguaje artístico, con la particularidad que las imágenes dependen de un sistema de construcción espacial y no solo de una representación fija: Una proyección a través de un pequeño orificio en una habitación cerrada, que mediante la luz muestra hacia el exterior una imagen invertida del cuerpo colgado; esto es una cámara oscura. Un montaje de mutilaciones que requiere colocarse en un lugar específico de la habitación para que la perspectiva sea la correcta, la de una grotesca bestia con alas; esto es un ensamblaje. Un aparato que vincula un caballete para que un brazo mecánico realice los mismos movimientos en gran formato, utilizando la sangre del cadáver como tinta; esto es una instalación.
El lienzo es después identificado como una versión extremadamente retorcida de un retrato del Papa Inocencio X, originalmente creado por Diego Velázquez en 1650 y reinterpretado con una expresión de grito horrorizado por Francis Bacon en 1953.
El curador de arte expone ante el detective una presentación con diapositivas para ayudarlo a resolver el caso —una escena bastante didáctica— en la que observamos diagramas con la explicación técnica de la anamorfosis, así como ejemplos concretos entre los que se encuentra el cuadro de 1533 ‘Los embajadores’ de Hans Holbein, que muestra una calavera como símbolo oculto.
El cuadro que el propio asesino pinta de la primera escena gracias a su cámara oscura, contiene una figura distorsionada, que se revela —posteriormente en la trama— por casualidad, al observar las fotografías sobre el escritorio en la superficie de una taza reflectante que funciona como espejo cilíndrico —con curvatura hacia una sola dirección— haciendo que la imagen indefinida se recomponga, señalando en esa y en cada locación, las pistas que conducen a la resolución del caso.
Un tatuaje en toda la espalda de la víctima: la mayor parte de la imagen pareciendo figuras distorsionadas y un ojo en vista frontal, señal que obliga al investigador a reclinarse exactamente en esa posición para observar el último mensaje oculto: rostros de un hombre en agonía —el rostro del detective—. Se revela en este momento que el plan del asesino estaba tan adelantado a la labor policiaca, que anticipó ser atrapado —abatido— en ese lugar preciso, desde el cual presenciaría la muerte lenta y dolorosa del detective, a quien atacaría instantes previos, obligándolo además a convertirse en participante activo de sus obras, construyendo su manifiesto criminal a través de su percepción.

La anamorfosis permite colocar distintas perspectivas en un mismo plano de representación. Por sus características de ángulos oblicuos, distorsiones y alargamientos, la imagen completa de una obra requiere ser revelada por el espectador cambiando su punto de vista o utilizando una superficie en espejo curvo. Este proceso de comunicación visual bajo un código específico, le da un sentido de misterio que han aprovechado artistas de distintas épocas para colocar un mensaje oculto, llevado en este caso a la mentalidad psicópata de un asesino de thriller, con una estética retorcida.