Objetos encontrados: ‘WALL•E’


A través del arte, los artículos creados por la humanidad pueden perder su sentido original, siendo o no modificados, para adquirir un nuevo significado con la intención estética de cada artista; esto se conoce como objetos encontrados —objets trouvés—. En la película ‘WALL•E’, un robot pasa los días compactando los desechos materiales humanos en un mundo postapocalíptico deshabitado del que no posee información ni conocimiento. Ya sea que fuera parte de sus capacidades o porque desarrolló un inesperado nivel de autonomía, en el proceso va haciendo una selección de los hallazgos que podrían ser útiles, pero también de aquellos que le resultan curiosos y que después va a colocar en su propio contexto de la realidad en la que se encuentra.


En la cinta de 2008 ‘WALL•E’, —ambientada en 2805, en un futuro catastrófico— la Tierra está contaminada y ha sido evacuada por los seres humanos, dejando atrás los restos de su civilización colapsada. En este escenario, las máquinas —que utilizan energía solar— continúan haciendo sus labores de forma automatizada hasta que dejan de funcionar. El protagonista es el último de los robots encargados de comprimir basura. Lo vemos tomando piezas de otros modelos iguales que usa como repuesto o refacción, conserva aparatos que todavía puede hacer trabajar y los que se asemejan a lo que ha visto en fragmentos de video. Además de esto, posee un interés peculiar por guardar y clasificar artículos sin un propósito de utilidad, mismos que después ha transformado bajo sus nociones personales de ornamento y belleza.


Distintos elementos llaman la atención de WALL•E, de los cuales solo alcanzamos a ver su elección y almacenamiento: un sostén, un patito de hule, un trofeo, una bota. También podemos distinguir la diferencia entre los componentes mecánicos que tiene de reserva: ojos, bandas para sus ruedas. Dentro de su colección, dispone además de otras piezas que le interesaron por enfoque expresivo, voluntad de estilo, e incluso, finalidad artística.

El anillo de diamantes que recupera en su rutina de compactar chatarra es un ejemplo claro de cómo los objetos encontrados deben perder su sentido original y adquirir uno nuevo. Si esta fuera una sortija de compromiso, para este robot son ajenos los conceptos relacionados al matrimonio. De igual manera, ya no existe una sociedad que encuentre valor en las piedras preciosas —ni siquiera existe una sociedad—, por ello lo vemos desechar el anillo y conservar la caja, al menos un mecanismo llamativo del cual puede hacer uso mediante procesos creativos.

Las series de luces cálidas con las que decora el interior del camión de transporte en el que reside están montadas siguiendo un patrón ornamental que va más allá de una iluminación práctica. Cuando la robot EVE aparece y queda en estado de suspensión, WALL•E utiliza luces navideñas de colores para desplazarla —pudiendo usar alguna cinta o cuerda—, opta por esas series porque son las que mejor sirven para decorar y embellecer a EVE. La Navidad ya no tiene ninguna relevancia, ni siquiera existen símbolos religiosos o tradicionales. Las luces de colores son una búsqueda de belleza, un esfuerzo por crear una experiencia sensorial positiva, de armonía.

Los móviles creados con discos compactos son piezas artísticas concretas: pedazos de plástico que dejaron de servir y cumplir su propósito hace mucho tiempo, hallados entre las montañas de escombros que recorre a diario, elegidos —quizá por su fascinación con la descomposición de la luz en colores sobre su superficie— y ensamblados como cadenas colgantes, exhibidos en su hogar-almacén-galería, dotados de su propio simbolismo —el cual desconocemos, ya que solamente vemos el proceso creativo—.


WALL•E es un robot con sensibilidad artística que crea obras mediante la técnica y en el estilo de los objetos encontrados, los significados otorgados por los seres humanos se perdieron junto con el final de su civilización y ahora son recontextualizados por la visión única de un autómata, quedando de manifiesto cómo el arte siempre es capaz de reconstruir un sentido del mundo.